Guía · 26 de septiembre de 2026
Multas por no ir a mingas y reuniones: cómo ponerlas y cobrarlas
Cuánto cobrar, qué excusas aceptar y cómo corregir una multa mal puesta.
En resumen
- La multa tiene que estar en el reglamento, aprobada en asamblea.
- Se decide con la lista de asistencia de ese día, no de memoria.
- Si hubo un error, se anula y se explica; no se borra.
Las multas no están para juntar plata: están para que el trabajo y las decisiones se repartan parejo. Bien puestas, casi no se cobran, porque la gente asiste.
1. Pónganlas en el reglamento
Escriban qué mingas y reuniones son obligatorias, cuánto es la multa, qué excusas valen y hasta cuándo se paga. Y apruébenlo en asamblea. Una multa que no está escrita se discute cada vez.
2. Fijen un monto justo
Tiene que doler lo suficiente para que convenga ir, pero no tanto que una familia no pueda pagarlo. Para las mingas, muchas organizaciones cobran lo que cuesta un día de trabajo en la zona: quien no va, paga lo que costaría que otro vaya por él. Para las reuniones suele ser menos. Y que sea igual para todos.
3. Digan qué excusas valen
Aquí nacen casi todas las peleas. Dejen escrito qué se acepta (por ejemplo, una enfermedad o una calamidad en la familia), hasta cuándo se puede avisar y quién decide. Si se puede mandar a otro familiar en su lugar, díganlo también.
4. Tomen asistencia ese mismo día
Con una lista que cada uno firma, o la que lleve el secretario. Decidan también qué pasa con quien llega tarde. Lo que no se anota ese día, después se discute.
5. La multa sale de la lista
Nunca armen la lista de multados de memoria días después. Si alguien figura como ausente y no se excusó a tiempo, tiene multa. Si no, no.
6. Si se equivocaron, corrijan bien
Pasa: alguien sí fue y no lo anotaron. Anulen la multa en vez de borrarla y anoten el porqué. Si ya la pagó, devuélvanle el dinero o déjenlo a su favor, por escrito.
7. Muestren a dónde va el dinero
Lo que se cobra por multas entra a la caja como cualquier otro ingreso, con su recibo. En la asamblea, cuenten cuánto se juntó y en qué se usó: ver que ese dinero vuelve a la organización hace que la gente acepte las multas.
Los errores de siempre
- Cobrar multas que no están en el reglamento.
- Armar la lista de multados de memoria.
- Perdonar a unos sí y a otros no.
- Borrar una multa sin dejar explicación.